2026-06-19

No tengáis miedo

Lecturas

Jeremías 20, 10-13

Salmo 68

Romanos 5, 12-15

Mateo 10, 26-33

El XXII Domingo del Tiempo Ordinario nos regala tres lecturas muy intensas, con un hilo conductor: la confianza en Dios en medio de la prueba, la valentía de quien vive desde la verdad, aun cuando el entorno sea adverso.

Jeremías: fe en la noche oscura

El profeta Jeremías nos abre su corazón sin filtros. Su misión no está resultando fácil. Decir la verdad le acarrea muchas enemistades y vive rodeado de sospechas, traiciones y amenazas: "Terror por todas partes… hasta mis amigos acechaban mi caída."

Y, sin embargo, en medio de esa noche interior, brota una certeza: “El Señor está conmigo como fuerte soldado.”

Jeremías abraza su dolor, no teme hablar ante Dios, y tras la prueba, su fe se vuelve más pura, más desnuda, más verdadera. Nos enseña que la fe no depende de la ausencia de sufrimiento: confiar es seguir creyendo cuando todo se tambalea.

Salmo: del grito a la alabanza

El Salmo 68 continúa ese mismo latido: un alma clama desde lo hondo… y, poco a poco, se eleva hacia la confianza: "Miradlo, los humildes, y alegraos… porque el Señor escucha a sus pobres."

Dios no es ajeno al sufrimiento humano. Lo escucha. Lo recoge. Lo transforma.

San Pablo: donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia

En su carta a los Romanos, Pablo nos lleva a una profundidad teológica impresionante: el contraste entre el pecado de Adán y la gracia desbordante de Cristo. Si el mal ha tenido fuerza en la historia, la gracia de Dios la supera infinitamente.

Hoy nos parece que el mal triunfa en el mundo. Podemos llegar a dudar de la fuerza del bien y de la presencia de Dios. Pero Pablo nos invita a no encerrarnos en nuestros miedos, errores y fragilidades. En Cristo, siempre hay un “más allá”: más vida, más perdón, más oportunidades para empezar de nuevo.

No tengáis miedo

En el evangelio de hoy, el discurso apostólico de mateo, Jesús sigue enseñando a sus discípulos antes de enviarlos en misión. Sus palabras son rotundas y desafiantes. “No tengáis miedo”, dice. Porque Jesús no promete una vida sin dificultades. Los creyentes serán perseguidos; los evangelizadores serán odiados. También hoy se respira un ambiente de aversión a la Iglesia, que es atacada muchas veces de manera injusta y falsa.

Jesús nos asegura algo mucho más grande: la presencia amorosa del Padre en cada detalle de nuestra vida. "Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados." Y añade una llamada valiente: reconocerle ante los demás, vivir sin esconder la fe, sin reducirla al silencio cómodo.

Quien vive desde Dios, vive en la verdad. Y la verdad, aunque a veces incomode, libera y sostiene.

Este domingo Jesús nos invita a no huir del miedo, sino a mirarlo con Dios. Nos pide que confiemos, aunque no entendamos del todo. Y nos anima a no esconder nuestra fe, sino a vivirla con sencillez y autenticidad. Sin presumir y sin escondernos; sin avasallar, pero sin disimularla.

Quizá hoy tu corazón esté más cerca de Jeremías que del triunfo. No pasa nada. Ahí, justo ahí, Dios susurra: “Estoy contigo.”

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dios a través de las pruebas nos purifica. Los católicos ejercientes somos perseguidos y acosados aún en nuestro propio hogar (porque el maligno utiliza a quienes más cerca tenemos para atacarnos), en ocasiones dudamos, por nuestra condición de humanos, no obstante Dios sigue glorificando se en los mínimos detalles, en nuestra cotidianidad se hace presente para que ésa duda desaparezca.
Sigamos pidiendo a nuestro Jesús misericordioso y eterno que aumente cada día nuestra Fé y que tengamos la certeza de que cada día, en cada situación Él está presente, que Él no nos desampara.