2022-01-07

Bautismo de Cristo - C

«Tú eres mi hijo, el amado. En ti me complazco.»

Lucas 3, 15-22



Las lecturas de hoy se centran en el bautismo, el primer sacramento de la fe cristiana. Todos hemos asistido a algún bautizo. No recordamos el nuestro, pues casi siempre éramos muy pequeños, pero hemos visto fotografías y recuerdos. Sabemos que el bautismo es la ceremonia que nos hace, oficialmente, cristianos, y en la que se nos da un nombre. También se nos enseña que por el bautismo somos lavados del pecado original. En el caso de los bautismos adultos, además borra todos los otros pecados. Pero más allá de las catequesis básicas, ¿ahondamos en el significado que tiene este evento? ¿Qué nos dice el bautismo?

Por otra parte, hoy celebramos el bautismo de Cristo. Puede parecer algo contradictorio. ¿Necesitaba bautizarse Jesús, si ya era Dios y no tenía pecado? ¿Por qué Jesús quiso bautizarse? ¿Qué significa esa voz salida del cielo, ese Espíritu que desciende sobre él como una paloma? ¿Qué ocurrió realmente en el Jordán?

La escena, que nos narra Lucas, explica que, mientras era bautizado, Jesús oraba. Recibió el agua en un estado de oración, de unión íntima con el Padre. Y en ese momento es cuando desciende el Espíritu y la voz clama: «Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco».

Las pocas veces que el evangelio reproduce la voz de Dios Padre, el mensaje es casi siempre el mismo. Es una exclamación de amor y reconocimiento hacia su hijo. En el Bautismo, Jesús recibe un mensaje que lo llena de fuerza para iniciar su misión. Es la palmada en la espalda, el abrazo de despedida de su padre, el ¡ánimo, adelante!, que necesita.

San Pablo lo explica con estas palabras: «Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.» ¿Qué quiere decir ungido? Ungidos eran los reyes y los sacerdotes, con óleo santo, para ser consagrados. Ungido significa pertenecer a Dios. Pero ungir también es un acto de cuidado personal, con aceite fragante, nutritivo y protector. Ungido es ser acariciado, cuidado por Dios. Este amor es el que da toda la fuerza, todo el poder sanador y liberador de Jesús. Es el mismo amor que Jesús dio también a sus apóstoles, y el mismo que recibimos todos los cristianos al ser bautizados.

Sí, en el bautismo, Dios nos mira con amor y nos dice: Tú eres mi hijo amado, mi hija amada. Tú me llenas de alegría, ¡eres mi gozo! No nos da órdenes, ni nos dice «quiero que seas así», o «haz esto», o «pórtate de esta manera». Dios nos ama tal como somos, de forma incondicional. Su primer y más fundamental mensaje no es otro que este: «¡Te quiero!» Con la fuerza que nos da el ser tan amados, podemos crecer, podemos salir al mundo y atrevernos a dar lo mejor de nosotros mismos, sin miedo. Hay un amor más grande que todo el universo, un amor que ha sido derramado sobre nosotros con el agua bautismal, y este amor nos alimenta y nos sostiene, siempre.

2022-01-01

2º Domingo de Navidad - C

La Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres... (Juan 1, 1-18).

2021-12-30

Santa María Madre de Dios

Guardar las cosas en el corazón

Decía san Agustín que María, antes de concebir a Jesús en su vientre, ya había alojado a Dios en su corazón. ¡Madre de Dios! Es el título quizás más bello e impresionante de María. Madre de su mismo Creador, madre del Padre de todos. Madre, por tanto, de todas las criaturas y del universo entero. En su corazón estamos todos, y a todos nos llega su amor.

Las lecturas de hoy nos hablan de la paternidad de Dios: un Dios que, como padre amoroso, mira con ternura a sus hijos. Se repite esta expresión en el libro de los Números y en el salmo 66: Dios hace brillar su rostro sobre nosotros. Esa luz es la gracia que se derrama sobre María. Nadie más que ella llevó a Dios en su vientre, nadie ha sido inmaculado como ella, desde su concepción. Pero llevar a Dios en el corazón y ser inmaculados por la sangre de Cristo que nos lava… ¡lo podemos ser todos!

Y a eso estamos llamados. María es nuestra maestra. Como ella, todos podemos guardar estas cosas, meditándolas en el corazón. ¿Qué cosas? No llenemos el corazón de frivolidades y basura. No lo llenemos de rencores, envidias y fantasías irreales. Llenémoslo de lo único que nos puede saciar, de lo que nos sana, nos da vida y nos llena de fuerza y alegría. Llenémoslo de Dios. Llenémoslo de sus enseñanzas, de su amor, de su paz. Llenémoslo de experiencias de donación, de generosidad, de entrega amorosa, de afecto. Así, preñados de Dios, como María, nuestra vida será fecunda y plena.

San Pablo nos recuerda que, gracias a Jesús, podemos llamar a Dios Abba, papá, y sentirnos hijos. No somos esclavos de un Dios tirano ni huérfanos de un universo sin Dios. Somos hijos amados de un padre tierno. De la misma manera, podríamos decir que tenemos una madre, María. ¿Por qué no llamarla a ella, cariñosamente, mamá? Santa Teresita decía que no podía imaginarse a la Virgen como una reina grandiosa, solemne, elevadísima, ante la que caer de rodillas. Más bien, decía, la imagino como una madre que hace crecer a sus hijos, que no los abruma ni los avasalla, que se pone a su nivel, con sencillez. Una madre tierna, cariñosa, discreta, que trabaja, reza y sostiene a su familia sin querer destacar ni subirse a un pedestal. Como tantas madres están haciendo en estos días de fiestas familiares: cocinan, compran, friegan, acogen, atienden… Dejan que los demás sean los protagonistas, cuando son ellas las que sostienen el hogar. Sin ellas quizás no habría verdadera fiesta. Ellas mantienen el fuego de todas las casas, la llama viva de todas las familias. Así es María: fuego en el hogar grande de la Iglesia, fuego en el hogar de cada familia. Tengámosla presente y aprendamos, como ella, a guardar todas esas cosas, las que de verdad importan, en el corazón. 


2021-12-25

Festividad de la Sagrada Familia - C

¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?
Lucas 2, 41-52

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2021-12-17

4º Domingo de Adviento - C

«Bienaventurada tú, que has creído, porque lo que ha dicho el Señor se cumplirá.» Lucas 1, 45 María visita a Isabel. Ambas están encintas, ambas esperan a dos niños que cambiarán la historia de su pueblo. El encuentro desborda de alegría: Isabel prorrumpe en alabanzas y elogios a María, por su humildad y su fe.

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2021-12-10

3 Domingo de Adviento - C

«Yo os bautizo con agua... Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.»

Lucas 3, 10-18
La llamada a la conversión de Juan Bautista es muy actual. No basta creer y esperar, hay que cambiar radicalmente de actitud si queremos recibir ese reino de Dios nuevo que ya llega. La esperanza activa se traduce en gestos cotidianos y muy concretos, que están al alcance de todos, pero que piden un compromiso firme.

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2021-12-02

2 Domingo de Adviento - ciclo C

«Voz del que grita en el desierto: preparad el camino al Señor.»
Lucas 3, 1-6
En tiempos de crisis necesitamos voces proféticas. Hace dos mil años la voz de Juan Bautista se elevó para llamar a sus gentes a la conversión. Hoy, su mensaje no ha perdido vigencia. Es necesario despertar, mirar la realidad con ojos nuevos y enderezar el rumbo de nuestra vida.

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2021-11-26

Primer Domingo de Adviento - C

«Cuando veáis que estas cosas suceden, alzad la cabeza, pues se acerca vuestra liberación.»

Lucas 21, 25-36
Los desastres naturales y las crisis siempre han sacudido a la humanidad. ¿Acaso el fin del mundo está cerca? Jesús nos alerta: no nos dejemos arrastrar por el miedo o por la evasión. Vivamos despiertos y esperanzados. Ante las tormentas, alcemos la cabeza y miremos alto. Él es nuestra áncora y nuestra esperanza, y está cerca.

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2021-11-18

34 Domingo - Jesucristo rey del Universo

«Para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad.»

Juan 18, 33-37

Jesús es conducido ante Pilato y juzgado, acusado de proclamarse rey de los judíos. Él sostiene que su reino no es de este mundo. La reflexión se despliega en dos polos: el poder y el servicio; el reino de Dios y los reinos de este mundo.

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2021-11-12

33 Domingo Ordinario B - Él está cerca

«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino el Padre.»

Marcos 13, 24-32

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2021-11-04

32 Domingo Ordinario B - El óbolo de la viuda

«Esta viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, mientras que esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir»

Marcos 12, 38-44

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2021-10-22

30 Domingo Ordinario B - Señor, quiero ver

«¿Qué quieres que te haga?
Maestro, que recobre la vista.
Anda, tu fe te ha salvado.»

Marcos 10, 46-52

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2021-10-15

29 Domingo Ordinario B - Servir es la misión

«Porque el hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir, y a dar su vida en rescate por muchos.»

Marcos 10, 35-45.

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2021-10-08

28 Domingo Ordinario B - Salvación y misión

«¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!»

Marcos 10, 17-30.

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2021-09-17

25 Domingo Ordinario B - Quien quiera ser el primero

«Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos».

Marcos 9, 30-37

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2021-09-10

24 Domingo Ordinario B - Quien quiera seguirme tome su cruz...

«Quien quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y venga conmigo.»

Marcos 8, 27-35.

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2021-09-03

23 Domingo Ordinario B - Abrirse es el reto

«¡Ábrete! Al instante, se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba perfectamente.»

Marcos 7, 31-37

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