2010-07-31

La verdadera riqueza


Domingo 18 Tiempo Ordinario - C -
La parábola del evangelio de hoy nos muestra al hombre próspero que planifica su futuro. Inmerso en abundancia, decide echarse a vivir plácidamente de las rentas de su riqueza. Ciertamente, cada cual tiene derecho a vivir con prosperidad y a administrar su patrimonio. Pero Jesús nos recuerda que no podemos centrar nuestra vida en el dinero y en los bienes materiales... Leer más aquí.

2010-07-24

Santiago, el hijo del trueno

25 julio 2010 - Jubileo de Santiago

Los llamaban “los hijos del trueno” por su carácter impetuoso. Santiago y Juan, los dos jóvenes pescadores llamados por Jesús a orillas del lago de Galilea, se entusiasmaron de inmediato con el reino que su Maestro anunciaba.

Junto a él vivieron momentos inolvidables: desde la alegría festiva de las bodas de Caná hasta el atisbo de gloria en el Monte Tabor; milagros y curaciones; incluso resurrecciones. Vieron y creyeron, y amaron al Maestro que les mostraba un reino muy distinto a los imperios de este mundo. Quizás sin comprender mucho, escucharon aquellas palabras: “No he venido a ser servido, sino a servir, y a dar la vida por muchos”. Pero aquel mensaje caló hondo en ellos y Santiago fue el primero que lo vivió en su propia piel.

Como discípulos cercanos a su Maestro, Santiago y Juan aspiraban, un tanto ilusamente, a ocupar lugares privilegiados junto a él. Ante la indignación de sus compañeros, Jesús los pone en su lugar. “No sabéis lo que pedís”. Y les da una lección: “El que quiera ser grande entre vosotros, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea vuestro esclavo”. Pero también les pregunta, apelando a la autenticidad de su convicción: “¿Seréis capaces de beber el cáliz que yo he de beber?”. Y ellos responden, sin vacilar: “Lo somos”.

Quizás en ese momento su afirmación podía parecer una bravata. Y más aún cuando sabemos que, en el momento de la pasión, Santiago, como todos los demás, abandonó a Jesús y corrió a esconderse. Pero Dios no desecha nada y recoge todo lo bueno de cada persona. Dios no rechazó ese ímpetu fogoso, esa lealtad, ese deseo de ambos hermanos por hacer realidad el reino que Jesús proclamaba. El Espíritu Santo transformó los deseos y las intenciones en vida y obras. Y así, Santiago se convirtió en un apóstol entusiasta, y el primero de todos en morir mártir por un designio veleidoso del rey Herodes. Apuró hasta la última gota el cáliz de su Maestro.

¿Qué nos enseña el apóstol Santiago hoy? Este jubileo es una buena ocasión para hacernos la misma pregunta que Jesús formuló a los dos hermanos Zebedeos: ¿estamos dispuestos a beber el mismo cáliz del Señor? Es fácil seguirlo y colaborar con él cuando las cosas van bien, cuando tenemos éxito, cuando hay reconocimiento social… Qué fácil es ser cristiano cuando las estructuras de poder, los medios de comunicación y la cultura que nos rodea miman a la Iglesia. En cambio, cuando la Iglesia es denostada, perseguida, denigrada y ensuciada por los medios de comunicación y la propaganda… ¿quién se atreve a decir, con la cara bien alta, que es cristiano y que se siente entusiastamente implicado con la misión de la Iglesia, de llevar el reino de Dios hasta el último rincón del mundo? ¿Quién se atreve, como Santiago, como Juan, como los demás apóstoles, a dar la cara por la comunidad de seguidores de Jesús? ¿Quién es lo bastante audaz para echarse los pecados y las cruces a la espalda y continuar sembrando buenas semillas, convencido de que todo buen fruto no es obra de uno mismo, sino de Dios?

Hace dos mil años, la situación de la Iglesia era todavía más difícil que hoy. Y, sin embargo, hubo hombres y mujeres valientes que creyeron y construyeron reino de los cielos, bien arraigado en la tierra. Santiago fue el primero que llevó su entrega hasta las últimas consecuencias. ¿Estaríamos dispuestos nosotros a hacer lo mismo?

2010-07-17

Saber acoger

Domingo 16 tiempo ordinario - C -

El evangelio de este domingo nos presenta a dos mujeres hospitalarias, que saben acoger al Señor. La hospitalidad es intrínseca de la cultura judía. Además, Marta y María tenían un vínculo de amistad con Jesús, formaban parte de la familia de amigos de Betania.

Pero vemos cómo las dos hermanas tienen reacciones diferentes ante la visita de Jesús. ¿Qué les dirá él a cada una? ¿Qué significa esto para nosotros? Seguir leyendo aquí

2010-07-10

¿Quién es el prójimo?

Domingo XV tiempo ordinario - C -

¿Qué hacer para ganar el cielo? Es una pregunta que nos concierne a todos. Nos inquieta el más allá. Venimos a misa, rezamos, practicamos la caridad… y, al igual que aquel judío, preguntamos a Jesús qué hemos de hacer para heredar la vida eterna. Él responde apelando a la ley: Amarás a tu Dios... y al prójimo como a ti mismo. Y, ¿quién es mi prójimo?, pregunta entonces al maestro de la ley. Jesús le explica la parábola del buen samaritano.

Leer aquí toda la reflexión.

2010-07-03

Os envío como corderos...

Domingo 14 tiempo ordinario - C -

Jesús envía a sus discípulos de dos en dos, con unas recomendaciones que son igualmente valiosas para los cristianos de hoy. Los envía "como corderos en medio de lobos", es decir, que nuestro talante ha de ser manso y pacífico, y no beligerante. Pero también les da un poder: el de "expulsar demonios", es decir, combatir el mal, que se manifiesta de tantas formas atacando a las gentes. Los discípulos partirán en misión y regresarán exultantes, pero Jesús les recordará que hay algo más importante que los éxitos obtenidos... Leer toda la reflexión aquí.

2010-06-26

Déjalo todo y sígueme

“Deja que los muertos entierren a sus muertos”, dice Jesús al hombre que quería seguirle. Le daba un sí, pero con condiciones. De ahí esa respuesta rotunda. Seguir a Jesús es caminar a la intemperie, sin seguridades. La única certeza es saber que caminamos hacia el Padre. Pero el camino no es fácil y está lleno de riesgos. Unirse a Jesús y caminar con él es tener claro que siempre estaremos en su corazón y que el cielo nos espera en la meta. Pero no tendremos nada seguro en el mundo.

Leer aquí toda la reflexión.

2010-06-19

¿Quién es Jesús?

Domingo 12 Tiempo Ordinario -C-
Evangelio: Lc 9, 18-24

Cuando hablamos de Jesús, nos llegan muchos comentarios variados. Para los creyentes, la información más válida son los evangelios. Pero en nuestros días se ha escrito mucho sobre Jesús, a veces con errores, en medio de novelas y películas imaginativas que impulsan grandes negocios de ventas.

Para mucha gente, Jesús es un personaje histórico: un líder, una persona de valores, un hombre libre, entregado a los más desvalidos, un hombre de Dios, un revolucionario… Jesús, hoy, nos continúa preguntando: ¿quién dice la gente que soy yo?

¿Quién es Jesús para mí? Y no vale repetir expresiones aprendidas o respuestas de catecismo. La pregunta va más a fondo, hasta tocar aquella sabiduría que pasa por la experiencia del corazón, que afecta nuestra vida, nuestros sentimientos, ideas y obras. ¿Qué respuesta personal hemos dado nosotros a Jesús? ¿De qué manera dejamos que entre en nuestra vida? ¿Hasta qué punto lo tenemos presente en nuestras actividades cotidianas, en nuestro ocio, en nuestas relaciones con los demás?

Si decimos que Jesús es nuestro amigo, es porque nos sentimos amados por Él, llenos de Él, unidos a Él. Su amistad nos llevará a afrontar las dificultades de la vida con sus mismos sentimientos y actitudes. Nos hará confiar en Él cuando nos toque llevar nuestra cruz.

Nuestra cruz es el esfuerzo de negar nuestro egoísmo y orgullo, la dificultad para soportar las propias limitaciones y dolores. Pero la cruz se convierte en gozo cuando descubrimos que negarse a sí mismo es rechazar el mal que nos daña y renacer a la libertad, a la paz interior, a la alegría de sentir la presencia de Dios. La cruz nos lleva a dar la vida por amor: un dar que no es perder, sino ganar.

2010-06-12

A quien mucho ama, mucho se le perdona

Domingo 11 tiempo ordinario -C-

Los fariseos creían que cumpliendo estrictamente la ley ya podían considerar que todo lo hacían bien. Pero Jesús era un hombre libre, sin prejuicios, más allá de las convenciones sociales y religiosas. Al ver llorar a la mujer pecadora, se conmueve y acepta su gesto de ternura. Ante el escándalo de Simón el fariseo y sus convidados, Jesús explica la parábola del prestamista y los dos deudores... ¿A quién se le perdona más? Leer toda la reflexión.

2010-06-04

El Cuerpo y la Sangre de Cristo

Si descubriéramos el valor de la misa, dice santa Teresita, habría tanta afluencia de gente que los poderes públicos tendrían que regular la asistencia a los templos. Hoy, día del Corpus Christi, estamos invitados a reflexionar sobre el valor de la eucaristía y el gesto de tomar en el pequeño pan consagrado el mismo cuerpo de Cristo.

La eucaristía no es un invento, viene de Dios: “hacedlo en memoria mía”, nos dice Jesús. Si él nos lo pide es porque se trata de algo muy importante y beneficioso para nosotros. Hemos de pasar de la obligación de la misa a la invitación. Él nos llama a hacer cielo aquí y ahora, y el pan que nos da es el alimento del cielo que nos hace gustar su reino en la tierra. Leer más aquí.

2010-05-29

Dios, uno y tres

La Santísima Trinidad - C -

Evangelio: Jn 16, 12-15

Dios no es un ser solitario ni aislado. La soledad es el primer mal, como señala el Génesis, cuando dice “No es bueno que el hombre esté solo”. Dios tampoco permanece en la soledad, sino que es una familia de tres personas estrechamente unidas: es relación y comunicación. Como dice Jesús a sus discípulos: "todo lo que tiene el Padre es mío". Leer toda la reflexión aquí.


2010-05-21

Pentecostés, nace la Iglesia

Hoy celebramos que la Iglesia nació en Pentecostés. Pero también celebramos que el Espíritu Santo sigue vivo dentro de la Iglesia a lo largo de la historia. Por tanto, litúrgicamente hablando, también nosotros, como cristianos y discípulos de Jesús, recibimos al mismo Espíritu Santo que descendió sobre los apóstoles. Leer más aquí.

2010-05-15

Jesús sube al cielo


Domingo de la Ascensión -C-

En las lecturas de hoy encontramos dos escenas: la de los discípulos mirando asombrados al cielo, viendo cómo el Señor asciende, y la del mismo Jesús, alentándolos: "Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos; en su nombre se predicará la conversión y el perdón a todos los pueblos..."

Con la subida de Jesús a los cielos culmina su misión. Pero comienza la de sus apóstoles. De la primera noticia de su partida en el discurso del adiós hasta su partida definitiva sus discípulos han ido recorriendo un proceso de total adhesión, ya no sólo al Jesús histórico, sino al Jesús resucitado. Seguir leyendo aquí.



2010-05-08

El Espíritu Santo os recordará mis palabras

Domingo 6 de Pascua -C-

Para seguir a Jesús, no basta escuchar sus palabras, sino que es preciso cumplirlas. Quizás ahí está la diferencia entre un creyente verdadero y alguien que simplemente escucha y elige lo que le gusta del evangelio y rechaza lo que no entra en sus esquemas. Jesús también nos habla de la paz, una paz verdadera y sólida, no fruto de un pacto social o una tregua política. La paz de Cristo es fruto del mismo amor y es la única que hace posible la justicia, cimiento firme de toda sociedad pacífica. Leer más aquí.

2010-05-01

Un mandamiento nuevo

Domingo 5 de Pascua -C-

«Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros como yo os he amado». Con estas palabras, Jesús supera la antigua ley judía y nos propone una nueva ley, simple y rotunda: la ley del amor que, como asegura san Pablo, es liberadora y la única a la que debemos sujetarnos. La palabra mandamiento ha de ser entendida en su significado original. No es tanto una obligación como una necesidad. El Papa, en su encíclica, subraya repetidamente que amar no debe ser una imposición sino una actitud de agradecimiento ante el amor recibido de Dios, como regalo. Amamos cuando respondemos. Y estamos llamados a hacerlo, no limitándonos a nuestras necesidades y afectos, sino como Jesús... Leer más aquí.

2010-04-24

Os daré pastores

Domingo 4 de Pascua - C -

Este domingo, el evangelio nos presenta a Jesús como el buen pastor que cuida su rebaño. Es una lectura que no sólo habla del rol del pastor, que vela y cuida, sino de la actiud de las ovejas.

¿Sabemos escuchar la palabra de nuestros pastores, el mensaje de la Iglesia? Más allá de creer, ¿sabemos confirmar nuestra fe con obras reales? ¿Es nuestra vida coherente con aquello que creemos?

Leer más aquí.

2010-04-17

¡Es el Señor!

3 domingo de Pascua -C-

Jesús se nos hace presente en el trabajo de cada día. ¡Cuántas veces nos desesperamos cuando trabajamos con ilusión y no cosechamos el fruto deseado! Entonces nos desanimamos. Jesús nos invita a trabajar de otra manera. ¡Es el Señor! Estas palabras de reconocimiento nos abren a la experiencia íntima y cercana con Aquel que puede cambiar toda nuestra vida.

Leer toda la reflexión aquí.

2010-04-11

Dichoso el que cree sin ver

2 Domingo de Pascua -C-

Tras su muerte, los discípulos de Jesús se agrupan, temerosos, en el cenáculo. La noticia del sepulcro vacío ha añadido incerteza a su confusión. Con su aparición en el cenáculo, Jesús debe atravesar mucho más que las paredes de la casa. Jesús atraviesa los muros del miedo, la desconfianza y la incredulidad... Tomás es paradigma de la dificultad para creer que se da en aquellos que no conocieron a Jesús durante su vida terrena. Leer más aquí.


2010-04-03

Domingo de Pascua de Resurrección

La Resurrección de Jesús es el acontecimiento central de la fe cristiana. Sobre ella se asienta nuestra Iglesia y todo cuanto creemos. Así como para los judíos la Pascua significa el paso de la esclavitud hacia la liberación, para los cristianos la Pascua es la fiesta del paso de la muerte a la vida, y una vida perdurable. En ese paso interviene el amor de Dios. No es un acontecimiento histórico que podamos comprobar con medios "científicos". Pero sí es un hecho real, auténtico, trascendente, que cambia nuestra vida y que ha dado un giro radical a la historia humana. En palabras de San Pablo, "vana sería nuestra fe, si Cristo no hubiera resucitado"...
Leer toda la reflexión aquí.

2010-03-27

Domingo de Ramos

Pasión según San Lucas - ciclo C -

En esta Semana Santa, a través de las procesiones y celebraciones, los cristianos seguiremos los pasos de Jesús. Estas fiestas no deben reducirse a rituales repetitivos, abstractos, meramente estéticos, pero vacíos. Tenemos que interioriar su contenido.

En el domingo de Ramos, encontramos a Jesús triunfante entrando en Jerusalén. Días más tarde, aquellos que lo aclaman gritarán, pidiendo que lo crucifiquen. ¿Sabremos acompañar a Jesús en todo momento, glorioso o de pasión?

Leer la reflexión entera aquí.

2010-03-20

Jesús no vino a condenar

Domingo V de Cuaresma -C-

En la lectura del evangelio de hoy encontramos temas candentes en la sociedad judía y también en el mundo de hoy. ¿Hasta dónde la ley cumple con la justicia? ¿Hasta dónde debe llegar la misericordia? Vemos que Jesús opta por el perdón y la defensa de la vida humana. También nos da una lección de coherencia, que los judíos de su tiempo no tuvieron más remedio que aceptar...

Seguir leyendo toda la reflexión.


2010-03-13

El padre pródigo

Domingo IV de Cuaresma -C-

El evangelio de hoy nos presenta la conocida parábola del hijo pródigo. En ella se resumen dos actitudes humanas hacia Dios: la del autosuficiente que cree que puede comprar el cielo por sus méritos y esfuerzos y la del que busca la plenitud de la vida fuera de Dios. Son dos actitudes muy antiguas y muy actuales. ¿Cuántos de nosotros somos fariseos, creyentes interesados que pensamos que cumpliendo los preceptos ya estamos salvados? ¿O cuántos creen que Dios coarta su libertad y que hallarán la felicidad lejos de él?

Pero el gran protagonista de esta parábola es el padre. Es imagen de un Dios generoso, que perdona, que espera siempre en nosotros. Un Dios que no nos quiere esclavos ni sometidos, sino hijos, libres para amarle y responder a su amor. Es un Padre que no ahorra sus bienes: los dispensa con magnificencia. Todo lo mío es tuyo, son palabras que podemos repetirnos y que Dios también nos dirige a nosotros. Todo nos lo da. Todo lo perdona. Y no pide nada a cambio, sólo desea que acojamos su amor.
Leer más aquí.

2010-03-06

Si no os convertís...

Domingo III de Cuaresma - C -

El evangelio de este domingo es una lectura no exenta de cierta dureza. Ante dos acontecimientos infaustos, los judíos se preguntan por qué Dios castiga a las gentes con muertes aparentemente injustas. Detrás de su actitud asoma esa teología del castigo y la recompensa, que convierte a Dios en un juez implacable y a veces incomprensible. Pero Jesús rechaza este argumento. Las muertes por accidente o por violencia están muy lejos de la voluntad de Dios, que es Señor de la vida. Y aprovecha la ocasión para hablar de otra muerte aún peor: la muerte del alma, que se da en aquellos que se alejan de Dios y, como la higuera de la parábola, no dan fruto. Este evangelio nos toca también a los cristianos de hoy... ¿Somos árboles fecundos, o corremos el peligro de convertirnos en higueras estériles? Seguir leyendo aquí.

2010-02-27

La transfiguración

Domingo 2º de Cuaresma -C-

Oración, revelación luminosa, arraigo en la fe de los profetas... una proclamación y una llamada. El episodio de la Transfiguración, que los discípulos comprendieron mucho más tarde, resume de forma espléndida el camino de Jesús, desde la toma de conciencia de su divinidad hasta su misión, que culmina en la gloria, pero que ha de pasar necesariamente por la cruz. Junto con el bautismo, la transfiguración es un momento en el que se manifiesta la presencia de Dios con fuerza iluminadora. Y no sólo se puede vislumbrar su presencia, sino que se escucha su voz, expresando su voluntad: "Este es mi hijo amado, mi predilecto. Escuchadle". Estas palabras también van dirigidas a los cristianos de hoy. ¿Queremos seguir la voluntad de Dios? Escuchemos.

Leer toda la reflexión aquí.

2010-02-20

Tres tentaciones universales

Domingo I de Cuaresma -C-

En este inicio de la Cuaresma, el evangelio nos sitúa ante tres tentaciones universales que se presentan a todo ser humano. El diablo quiso también presentárselas a Jesús, escudado con buenos argumentos e incluso citando las Sagradas Escrituras. Obtener el poder económico —o rendir culto al materialismo—, el poder político y el poder religioso son las grandes ofertas que el demonio hace al mundo, disfrazándolas de libertad, de fe, de bienestar. En realidad, lo que busca es nuestra total sumisión para esclavizarnos en su mentira.

Leer toda la reflexión aquí.

2010-02-13

Bienaventurados

Domingo VI tiempo ordinario - ciclo C

La conocida lectura de hoy, de las bienaventuranzas, nos sitúa ante la realidad con la que nos encontraremos los seguidores de Jesús. El cristiano coherente que se lanza a ser apóstol topará con muchas dificultades y padecerá la pobreza, el dolor, la tristeza y la persecución. Pero Jesús, enlazando con las lecturas de los profetas, nos recuerda que la recompensa de una vida entregada por amor es inmensa.

Leer toda la reflexión aquí.

2010-02-06

Rema mar adentro

En el evangelio de este domingo descubrimos las tres grandes facetas de la misión de Jesús: predicar, obrar milagros y LLAMAR. ¿Qué significa cada una de ellas?

Pedro, pescador curtido, experimenta su pequeñez y cae de rodillas cuando reconoce en Jesús al Señor. Pero Dios no repara en su miseria, sino en su fe, y lo elige. Leer más aquí.


2010-01-30

El rechazo a los profetas

Domingo 4º del tiempo ordinario. Ciclo C.

Tras leer el texto del profeta Isaías en la sinagoga, Jesús ve cómo todos sus congéneres de Nazaret quedan maravillados de sus palabras. Pero cuando su discurso se torna exigente, la multitud pasa de la admiración a la crítica y al deseo de matarlo. No es ajeno a la suerte que padecieron los profetas. El desprecio, la incomprensión y los celos brotan hacia él. Envidia y desprecio que se irán fraguando hasta llegar a una hostil actitud de rechazo.
Leer el comentario completo aquí.


2010-01-23

Palabras de liberación

El mensaje de Jesús es un anuncio, una buena noticia. El evangelio no es un conjunto de normas morales ni una doctrina, sino el gozoso anuncio de nuestra liberación. La gran liberación es soltar las cadenas del yo, que es la mayor esclavitud. Seguir leyendo aquí.

Este domingo, además, nos preparamos para celebrar la fiesta de la Conversión de San Pablo (25 enero), el hombre que perseguía a Dios y que fue alcanzado por el amor de Cristo. Su ejemplo nos enseña cómo Jesús puede cambiarnos por dentro, dando un giro radical a nuestras vidas.

2010-01-16

Haced lo que él os diga

Este domingo, el episodio de las bodas de Caná nos habla de dos aspectos clave de nuestra fe: nuestra confianza en Dios y su deseo ardiente de convertir nuestra vida en una fiesta, llena de belleza y alegría.

Dios no quiere reprimirnos ni someternos: nos quiere completos, sanos, realizados y creativos. Su amor transforma toda nuestra existencia. Pero antes, nosotros hemos de ponerla en sus manos, como aquellos criados que llenaron las jarras de agua y las presentaron ante Jesús.

Leer la reflexión completa aquí.

2010-01-09

El Bautismo del Señor

Evangelio: Lc 3, 15-22
Ciclo C

El cielo se abre para proclamar a Jesús como Hijo del Padre. El evangelio de este domingo, que cierra el ciclo de Navidad, lanza a Jesús a su misión en el mundo. Padre, Hijo y Espíritu Santo se unen en un momento culminante, en el que el cielo toca la tierra y resplandece la luz de un amor indestructible.

Leer toda la reflexión aquí.

2010-01-02

La Palabra es luz

Domingo II después de Navidad. Ciclo C.

Volvemos a leer en este domingo el prólogo del evangelio de Juan, que nos habla con imágenes muy simbólicas —la luz, la Palabra— de una realidad muy palpable y cercana: el misterio del Dios que se hace humano, pequeño, próximo, y a quien podemos encontrar muy cerca de nosotros.

Esta lectura también nos recuerda la dimensión sagrada de la palabra y la responsabilidad que tenemos al hacer uso de ella.

Leer más en este enlace.

2009-12-26

Navidad y Sagrada Familia

Esta semana celebramos algunas de las fiestas más importantes del año cristiano. Ayer, Día de Navidad, recordamos que la Palabra en Dios se convierte en acción, en carne, en vida, y que viene a acampar entre nosotros. Os invito a leer esta reflexión sobre el hermoso inicio del evangelio de Juan.

Y este domingo nos reunimos para celebrar la fiesta de la Sagrada Familia, coincidiendo con la Jornada de la Familia, un evento multitudinario en Madrid, que reúne a fieles de muchos países. La familia de Nazaret, hoy, sigue siendo un ejemplo de humanidad y una verdadera escuela de donde extraer valores imperecederos. Leer más aquí.

2009-12-19

Ser portadores de Dios

4º domingo de Adviento -C-
En el evangelio de hoy, la visitación de María a Isabel, encontramos una escena que desprende alegría. Dos mujeres, una anciana, la otra no desposada, descubren el gozo de ser madres y aún más allá: de ser favorecidas y amadas por su Creador.
María atiende a su prima encinta y le lleva mucho más que su compañía y su ayuda humana: le lleva al mismo Dios.

Leer toda la reflexión aquí.

2009-12-12

Yo os bautizo con agua...

En esta lectura, descubrimos el mensaje de Juan Bautista y la revolución que causaba en las gentes de su tiempo. Su bautizo de agua es el paso previo a otro bautizo, "de Espíritu Santo y fuego", que transformará definitivamente el corazón humano.

El bautismo de Juan es necesario: supone una ascesis liberadora, un ejercicio de humildad, de renuncia al poder, al afán de dinero y a la codicia material. Sus consejos a las gentes forman parte de una ética básica y universal, necesaria para garantizar la justicia y la buena convivencia. Son recomendaciones que también invitan a dejar lugar a Dios en nuestra vida. Para limpiar nuestro interior, es necesario un esfuerzo por nuestra parte. Pero Juan ya predice que hará falta otro bautismo para convertirnos.

Leer más aquí.

2009-12-05

Un grito en el desierto

2º domingo de Adviento -C-

En la lectura de hoy, vemos cómo la palabra de Dios enciende el espíritu de Juan y lo empuja al desierto. Allí comenzará a predicar. La conversión a la que llama Juan es preparatoria a la venida de Jesús. Él habla de bautismo y perdón. Son los pasos previos que allanan el camino y facilitan el encuentro gozoso con el que viene: el mismo Dios. El desierto es símbolo del corazón que se despoja de todo lo sobrante para poder recibir un don más grande.

Leer toda la reflexión.


2009-11-28

Alzad la cabeza

Primer domingo de Adviento - Ciclo C -

Iniciamos el tiempo de Adviento con una lectura que parece reflejo fiel de los tiempos que vivimos. El mundo se sacude, convulso. Pero en medio de las dificultades, los cristianos recibimos una llamada a vivir despiertos, erguidos y esperanzados. Dios puede más que todo. Jesús no nos oculta que el mundo vive inmerso en el miedo y la devastación. Pero tampoco nos deja caer en el desánimo. Lo propio del cristiano es la esperanza.

Leer la homilía completa.

2009-11-21

Cristo Rey

Cuando Jesús, atado y humillado ante Pilato, asegura que “es rey”, muchos escépticos podrían burlarse, tal como lo hicieron los judíos de su tiempo. ¿Por qué ese escándalo, como dice san Pablo? ¿Qué significa esa paradoja? ¿Puede ser rey un hombre maltratado, indefenso, herido, a punto de ser condenado a morir?

“Mi reino no es de este mundo”, dice Jesús. Muchos han interpretado estas palabras como un rechazo del mundo real y de la humanidad. No es así. Con “mundo”, Jesús alude a una forma de pensar y actuar muy común, movida por la ambición, el egoísmo y el ansia de poder. Él es rey, no porque atesore poder, sino porque lo da todo: su reino se fundamenta en el amor y en la libertad sin límites que le permite entregarse sin vacilar.

2009-11-14

Mis palabras no pasarán

33 domingo tiempo ordinario -B-

La lectura de hoy es muy apropiada para meditar en tiempos de crisis. El evangelio no oculta que el mundo vive sacudido por muchas vicisitudes, y esto ha sido antes, y lo será en el futuro. No hay etapa de la historia que no haya visto épocas de profundas convulsiones.

El cristiano no es una persona idealista que cierra los ojos a la realidad. Pero, ¡ojo!, tampoco es fatalista ni se deja abatir por la decepción o la impotencia. Jesús nos llama a vivir despiertos y estar alerta. Y a reunirnos en torno a él, porque será en esos tiempos de confusión cuando la verdad brillará con más fuerza. Si la sabemos ver, encontraremos fuerzas y esperanza para luchar y seguir adelante. «Mis palabras no pasarán», dice Jesús. Han transcurrido los siglos y vemos que, hoy, siguen cumpliéndose. ¡Tengamos fe!

Leer más aquí.

2009-11-07

Dar mucho de lo poco

32 domingo tiempo ordinario -B-

En tiempos de crisis, cuando parece que el ahorro vuelve a ser un valor en alza, también podemos caer en un exceso de cicatería y estrechez de miras, mirando por el bien propio y olvidando que muchos otros sufren necesidad, aún mayor que la nuestra.

Las lecturas de este domingo nos hablan de dos viudas pobres que, pese a sus carencias, supieron dar lo poco que tenían. Su actitud es una llamada a la generosidad.

Seguir leyendo aquí.

2009-11-01

Una llamada a la amistad con Dios



Festividad de Todos los Santos 


Felices los pobres en el espíritu: de ellos es el reino de los cielos.
Felices los que lloran: ellos serán consolados.
Felices los humildes: ellos poseerán la tierra.
Felices los que pasan hambre y sed de justicia: ellos serán saciados.
Felices los compasivos: Dios los compadecerá.
Felices los limpios de corazón: ellos verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz: ellos serán llamados hijos de Dios.
Felices los perseguidos por ser justos: de ellos será el reino de los cielos.
Felices vosotros cuando, por mi causa, os ofendan, os persigan y os calumnien: alegraos y haced fiesta, porque vuestra recompensa es grande en el cielo.
Mateo 5, 1-12a

La Iglesia nos invita hoy a reflexionar sobre Todos los Santos. ¿Qué significa ser santo? ¿Quiénes lo son? ¿Cómo lo consiguieron?

Todos los cristianos estamos llamados a ser santos. Celebramos la fiesta de los que han sido canonizados por la Iglesia, de los beatos que han subido a los altares, pero también celebramos y recordamos a aquellas personas que nos han precedido y que han sido para nosotros un referente y un ejemplo cristiano —padres, abuelos, amigos… También celebramos con alegría que estas buenas personas, sin ser canonizadas, están disfrutando de la presencia eterna de Dios Padre.

La liturgia de Todos los Santos nos propone un programa que nos encamina hacia la santidad. Son las llamadas bienaventuranzas. Sólo si somos bienaventurados por Dios, si actuamos movidos por hacer el bien a los demás, creciendo espiritualmente, estaremos comenzando nuestra trayectoria desde aquí hasta la felicidad eterna.

Jesús instruye a sus discípulos enseñándoles el camino del justo que, en realidad, es su propio camino.

Los humildes de corazón


Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Los humildes de corazón, los que saben que todo cuanto tienen es un don de Dios, aquellos que saben compartir lo que han recibido —recursos, tiempo, valores, esperanza— son pobres en el espíritu. De ellos será el Reino de los Cielos, es decir, el Reino del Amor. La humildad nos hace sentir que somos pequeños ante tanto don y ante la grandeza de Dios. El humilde vive instalado en el amor y en la esperanza. Se pone en camino hacia la senda de la eternidad, que ya empieza a vivir, aquí y ahora. Jesús fue el humilde sirviente de Dios.

Llorar por amor


Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. En las bienaventuranzas vemos un autorretrato del propio Jesús. En el fondo, nos está hablando de sí mismo. A lo largo de los evangelios, vemos cómo Jesús solloza al menos en tres ocasiones. La primera es ante la muerte de su amigo Lázaro, cuando sus hermanas de Betania van a buscarlo. El texto reitera tres veces el llanto de Jesús, su pena ante el amigo muerto. En otro pasaje, Jesús llora ante Jerusalén. Siente el rechazo de su pueblo y la ruina que amenaza a la ciudad, y esto causa una profunda tristeza en su corazón.

Finalmente, en Getsemaní, los ángeles le consuelan ante su pasión inminente. «Me muero de tristeza». Jesús como hombre debió llorar mucho por amor. Hoy, en el mundo, muchos niños lloran desnutridos; muchos ancianos lamentan su soledad; jóvenes y adultos sufren porque no encuentran apoyo ni futuro. Serán consolados, pero somos los cristianos quienes hemos de aprender a enjugar las lágrimas de los que lloran. Hemos de aprender a acompañar a las personas que sollozan y se lamentan, ya no sólo por el sufrimiento o la injusticia, sino porque les falta el gran consuelo de Dios en sus vidas.

Aliviar el sufrimiento


Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los pacientes, que aguantan, que resisten con valor y sin ruido. Ellos heredarán, ¿qué tierra? El cielo que crearán a su alrededor, aliviando a los que sufren. Jesús también nos está hablando de su propio dolor. Hemos de luchar con todas nuestras fuerzas para evitar los sufrimientos de tanta gente, producidos por el egoísmo a escala planetaria: la corrupción, la marginación, la indigencia… Con la fuerza de Dios podemos parar el sufrimiento, pero para ello tenemos que instalarnos en la bondad. No sólo existe el sufrimiento global, causado por las injusticias políticas, sino el dolor que generamos en las personas que viven a nuestro lado: el esposo, la esposa, los amigos, los vecinos… No podemos mitigar el dolor si no decidimos, ¡basta! Sólo con el bien y el amor lo evitaremos.

Sed de una justicia mayor


Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Cuánta gente vive experiencias de profundas injusticias. Cuando en la Biblia se habla de justicia, se hace referencia a algo más que impartir leyes con equidad. Ser justo según Dios es dar más de lo necesario: es ser magnánimo, espléndido. Dios «hace llover sobre justos y pecadores». En la justicia de Dios hay un grado elevado de generosidad. Si no hay justicia, no es posible el amor, pero si no hay amor, tampoco puede haber verdadera justicia. El amor precede a la justicia. Deberíamos introducir en el derecho un elemento que vaya más allá de la pura legalidad. Jesús es el justo de Dios. Su vara de medida es el amor. Los cristianos estamos llamados a la tarea incansable de trabajar por la justicia para todos.

La misericordia, atributo de Dios


Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. La misericordia es el gran atributo del corazón de Dios. Siempre se compadece, «es compasivo y benigno, lento en la ira y rico en misericordia», como leemos en el salmo. La parábola del hijo pródigo revela muy bien la inmensa ternura y misericordia de Dios hacia todos los que se alejan. Él siempre sabe esperar.

Ante las debilidades de los demás, los cristianos hemos de aprender a ser compasivos. Cuántas veces nos erigimos en jueces de la conducta de los demás, simplemente porque no nos caen bien, y no paramos de criticarlos. Jesús nos enseña a mirar al otro como a un ser digno de ser amado. Sólo así aprenderemos de la compasión entrañable de Dios. Cada uno de nosotros ha sido rescatado, desde el día que recibimos las aguas bautismales, por la inmensa gracia y misericordia de Dios.

Pureza de corazón


Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Verán a Dios los que sean capaces de mantener puro su corazón. Un niño evoca pureza, limpieza de corazón y una profunda apertura hacia aquel que le ama. Cuando llegamos a la adultez, vamos acumulando suciedad en nuestro corazón. Celos, envidia, rabia, resentimiento, decepciones… Nos acostumbramos a guardar este lastre, nos instalamos en la hipocresía y dejamos de confiar en la bondad de los demás. Todo esto nos vuelve despiadadamente críticos con las personas y somos capaces de venir a misa y cumplir los preceptos de la Iglesia y, sin embargo, vivir con el corazón lejísimos de Dios. El cumplimiento de los preceptos, como nos recuerda el Papa Benedicto, no nos asegura la salvación. Podemos hacer muchas cosas, ofrecer donativos, implicarnos en mil actividades… Si nuestra alma no está limpia, Dios no podrá permanecer en ese lugar oscuro. La Iglesia nos propone limpiar nuestra alma con el sacramento de la reconciliación. Su gracia y su perdón nos pueden devolver la pureza. Pidámosle a Dios que nos limpie.

La paz que viene de Dios


Dichosos los que trabajan por la paz, ellos serán llamados hijos de Dios. Jesús vincula la filiación divina al trabajo por la paz, a nuestro compromiso con el mundo. Esa paz es más que ausencia de conflicto. Tampoco es la paz que viene por el hecho de tener todo lo que queramos o porque haya políticas que facilitan el bienestar social. Jesús se refiere a la paz que viene de Dios, la que nace de la certeza íntima de saberse y sentirse profundamente amado por Dios.

En los episodios de la resurrección, Jesús reitera a sus discípulos: «La paz esté con vosotros». Nos da una paz que supera el deseo sentimental de un estado de calma; a veces se logra con dolor, incluso con sangre. Con la resurrección, él se convierte en príncipe de la paz y cada cristiano, unido a él, en agente de paz.

No habrá paz en el mundo si no empezamos a trabajar por la paz en uno mismo. Nos convertiremos en testimonios de la paz si somos capaces de vivir intensamente esa experiencia en lo más hondo de nuestra vida.

¡Cuántas guerras se han librado para alcanzar la paz! ¡Cuántas batallas con nosotros mismos hemos de vencer para poder transmitir la paz a los demás! Cuando sintamos que nos falta, pidámosla a Aquel que es la paz absoluta. Dios es la única fuente de nuestra paz y felicidad.

Asumir la pasión con alegría


Dichosos los perseguidos por causa de la justicia… Dichosos cuando por mi causa os calumnien, os persigan… Estad alegres y haced fiesta, porque vuestra recompensa es grande en el cielo.

Seguimos evocando la vida de Jesús. Él fue calumniado, perseguido, acusado e insultado, agredido y burlado. El Ecce homo es la expresión de la humanidad herida y humillada. Reflexionemos. Nosotros, hoy, podemos seguir produciendo pasión en muchas personas que nos rodean. ¿Cuántas veces perseguimos, calumniamos, insultamos? Cuando quitamos la buena fama de alguien, cuando esparcimos rumores, injurias o falsedades, estamos sembrando dolor injusto y causando soledad a otras personas. Los que viven instalados en el egoísmo y la mentira son capaces de generar tanto sufrimiento. 

Jesús, en su pasión, nos ayuda a asumir estas situaciones. El abandono en Dios le dio calma y paz. Cuando somos fieles a nuestro compromiso cristiano, podemos ser también víctimas de la incomprensión y de las calumnias de los demás. Nuestra firme convicción y nuestra fidelidad a lo que creemos nos puede acarrear un rechazo frontal por nuestra condición de cristianos. Hemos de aprender a aceptarlo y a vivir contentos a pesar de todo, porque estamos haciendo la voluntad de Dios Padre. En la medida en que nos unimos al dolor de Cristo por fidelidad a Dios, nos acercamos más a él y eso, lejos de provocarnos un desgarro interior, ha de generar en nosotros una profunda felicidad.

No busquemos el sufrimiento, ya nos vendrá si somos fieles y coherentes. Pero el regalo será inmensamente mayor: recibiremos la amistad con Dios para siempre, el mismo Cielo, y lo empezaremos a vivir ya aquí en la tierra.

2009-10-24

¿Qué quieres que haga por ti?

30º domingo tiempo ordinario —B—
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar:
—Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí…
Mc 10, 46-52


Esta lectura de hoy, impresionante, nos habla de ese momento intenso en la vida de las personas en el que se unen dos fuerzas: la voluntad de Dios y el anhelo del ser humano. En el breve diálogo entre Jesús y Bartimeo se condensan ambas realidades: «¿Qué quieres que haga por ti?». «Maestro, que pueda ver». No sería posible esta convergencia de voluntades sin una confianza sin límites, sin fe. En ese momento, se produce el milagro. Dios toca nuestra vida y todo queda transformado. Dios cura, libera, desata.

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2009-10-16

He venido a servir

En el evangelio de hoy continuamos viendo las discusiones de los apóstoles, ávidos de supremacía sobre los demás, y la pugna que Jesús mantiene con ellos para mostrarles, una y otra vez, que su misión no es mandar, sino servir; su poder no es la dominación, sino el amor. Y que el más grande no será quien busque mayor gloria, sino aquel que sepa entregarlo todo hasta el límite.

Es una lección de humildad tan actual hoy como en tiempos de los primeros apóstoles. Seguir leyendo aquí...

2009-10-10

El joven rico

28 Domingo Tiempo Ordinario -ciclo B-
Mc 10, 17-30

En este evangelio vemos como Jesús, una vez más, parte de la Ley judía para dar un salto más allá. Ante el joven rico, buen cumplidor de los preceptos, que quiere heredar "la vida eterna", Jesús le plantea una llamada mucho mayor: Toma tus bienes, véndelos y sígueme.

Con estas palabras, que pocos entendieron, Jesús nos dice que para alcanzar el cielo no basta cumplir unas normas, sino entregarse, en cuerpo y alma, a Dios. Y él, como buen Padre, no dejará de responder.

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2009-10-03

Serán los dos una sola carne

27º domingo tiempo ordinario —B—
“Por vuestra terquedad dejó Moisés escrito este precepto. Al principio de la Creación, Dios los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.
Mc 10, 2-16


Aquí tenemos otra lectura que puede prestarse a lecturas polémicas o a malentendidos. Los fariseos ponen a prueba a Jesús con un tema muy delicado: ¿es lícito divorciarse?

En las circunstancias de nuestro mundo de hoy el tema aún es más espinoso. Se suele apelar al bien de las personas para justificar leyes que puedan favorecer su libertad para separarse, cuando la convivencia se hace insoportable o difícil. Aparentemente, son leyes comprensivas y humanitarias. Pero Jesús menciona, en cambio, la “dureza de corazón” que se esconde tras ellas. Jesús no pide sacrificios absurdos a las personas, pero va mucho más allá de la ley y nos habla de un matrimonio que no es un simple contrato o unión de necesidad, sino una llamada a compartir la vida con el otro, movida por el amor y bendecida por Dios.

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2009-09-26

Ay de quién escandalice...

26º domingo tiempo ordinario —B—
En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros. Jesús respondió: No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Mc 9,38-48

Esta lectura es un auténtico toque de atención ante aquellas personas que, por creer y pensar que son muy fieles a su fe, rechazan a quienes son diferentes. Es una apelación a la tolerancia y a la apertura de mente: Dios puede manifestarse de muy diversas maneras y a quien quiere. Nadie tiene la “exclusiva” de su reino.

No obstante, Jesús continúa con palabras muy fuertes dirigidas hacia quienes escandalizan y hacen tambalear la fe de las personas. Escándalo es una palabra que debe comprenderse bien: en este contexto, no se refiere meramente a actuar o hablar de manera vergonzosa o desmedida, sino a la incitación a hablar o pensar mal de alguien, arruinando su reputación. Escandalizar también tiene una acepción religiosa: dañar o destruir espiritualmente a otra persona. Y esto, para Jesús, es el mayor crimen. Recordemos que en otro pasaje avisa a los suyos: “no temáis a los que destruyen el cuerpo, temed más bien a los que destruyen el alma”.

Por eso Jesús es tan rotundo y utiliza un lenguaje metafórico para advertirnos que todo aquello que pueda matar nuestro espíritu, aunque sean bienes muy queridos por nosotros, debemos apartarlo. Pues nada hay más valioso que vivir con un alma sana y fuerte, llena de Dios.
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2009-09-19

Quien quiera ser el primero...


—Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.

Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: —El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.
Mc 9, 30-37

Apenas Jesús comunica a sus discípulos que su muerte será inminente, éstos se enfrascan en una discusión sobre quién es el más importante entre todos ellos. ¡Qué poco han entendido las palabras de su maestro! Aún buscan la preeminencia, el liderazgo basado en el poder. Y Jesús, acercando a un niño, que en aquella época era poco menos que nada, les enseña que el primero ante Dios quizás será el más pequeño, el último, el humilde, el servidor.

Detrás de la lectura podemos adivinar un intenso drama. Jesús revela, ya claramente, cuál será su porvenir. Las autoridades de su pueblo lo rechazarán y lo condenarán. Pero está solo en su dolor. Sus discípulos aún saborean las mieles de la gloria y parece que flotan en otra órbita. Ahora ya creen que su maestro es el Mesías y todavía abrigan en su interior la imagen del salvador triunfante, guerrero y vencedor de sus enemigos.

Poniendo a un niño ante ellos, Jesús derrumba sus esquemas mentales. Él, que es el maestro, se compara al chiquillo: “el que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí”. Se hace pequeño, humilde y servidor. Porque quien es grande no es él, como hombre, sino Dios. Jesús nunca habla por sí mismo, sino por el que le envía. Su misión no es su propia obra, sino la obra del Padre.

“Quien quiera ser el primero, sea el último y el servidor de todos”. Esta es una máxima cristiana de tremenda actualidad, hoy y siempre. Con estas palabras, Jesús nos llama a una vida plena, pero no por el camino de la vanagloria o la autorrealización, sino por el camino del amor y el servicio a los demás. Sólo quien ha seguido este camino descubre la felicidad que se esconde en una vida discreta y de servicio. Pero esto, tanto hoy como hace dos mil años, va a contracorriente de nuestra cultura, siempre enamorada del brillo de la grandeza y el poder.

¡Qué engañados vivimos! Las voces que nos incitan a buscar la notoriedad, la fama, el protagonismo, el “yo-mismo”, son ensordecedoras. Y, a veces, la voz más potente que nos llama es la de nuestra propia vanidad. Dios nos habla también, pero su voz es suave y tierna. Es la voz de un niño inocente, ¡y cuesta tanto de oír!

Con esta lección de humildad, Jesús marca un camino. Un camino que, sin estar exento de cruces y de espinas, nos abre horizontes insospechados. Es el sendero estrecho y casi ignorado que nos lleva a la inmensidad del cielo. El cielo del más allá y del más acá; el cielo que se alberga en el corazón que se abre para recibir y para dar, para servir y para amar.

2009-09-12

Tomar la cruz, salvar la vida

El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Mc 8, 27-35

Para muchos de nosotros es fácil reconocer y proclamar la gloria de Jesús. A todos nos deslumbra la luz del Tabor y todos queremos disfrutar las delicias del cielo. Pero, qué poco dispuestos estamos a aceptar la cruz. Jesús nos hace descender del monte y tocar en profundidad la tierra. En la vida todos tenemos nuestras cruces. La gran tentación es abandonarse al desespero, al temor o al odio. Quizás la cruz más pesada sea aceptar nuestra propia realidad, con sus límites y con las vicisitudes que se nos presentan. Pero los cristianos tenemos una certeza. No estamos solos en nuestro camino. Jesús cargó con la cruz más pesada, y sigue haciéndolo hoy. Nosotros, a su lado, caminaremos como Cirineos, sabiendo que contamos con su ayuda.

Por eso, vivir en coherencia con nuestra fe no debe asustarnos. Sabemos que el mundo nos crucificará, quizás no literalmente, pero sí de otras formas. Sin embargo, Jesús nos recuerda que “quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”. Vivir aquello que creemos es una experiencia densa y bella que supera todas las cruces del mundo.

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2009-09-05

Abrirse al don

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Jesús les mandó que no lo dijeran a nadie, pero cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: “Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.
Mc 7, 31-37


La curación siempre estuvo unida a la misión de Jesús. El anuncio del Reino de Dios no son sólo palabras: va acompañado de una acción de amor efectiva hacia las personas, especialmente hacia las que más sufren. Las sanaciones de Jesús son actos de liberación, no sólo de la enfermedad física, sino de la carga moral que los judíos concedían a las dolencias. Para un judío, padecer una enfermedad o discapacidad era señal de pecado, de castigo. Jesús, curando, libera de culpabilidad al enfermo y lo abre al amor de Dios.

Pero abrir los oídos tiene un sentido más hondo… Continuar la lectura.

2009-08-29

Nada de lo que entra de fuera hace impuro al hombre

Domingo XXII tiempo ordinario -B-
Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera hace al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos… Todas estas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro.
Mc 7, 1-23

En esta lectura de hoy vemos como Jesús arremete contra el cumplimiento vacío de la ley. Ataca la hipocresía de los que se aferran a las normas humanas y se creen perfectos por ello, pero olvidan la máxima ley, que no es otra cosa que cumplir la voluntad de Dios, es decir el amor.

Santiago en su carta es clarísimo: no hay verdadera fe ni religión pura si ésta no va acompañada de buenas obras y de atención a quienes más lo necesitan.

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2009-08-22

Tú tienes palabras de vida eterna

21 domingo tiempo ordinario - A -

Entonces Jesús les dijo a los Doce: —¿También vosotros queréis marcharos?
Simón Pedro le contestó: —Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.
Jn 6, 60-69


Llega un momento en que el discurso de Jesús es tan exigente, tan rotundamente nuevo, que muchos se echan atrás y dejan de seguirlo. Mostrándose como pan de vida, se sitúa a la misma altura que Dios, y esto muchos no lo pueden aceptar. Para los judíos ortodoxos, que alguien pudiera equipararse con la Ley, con el maná del cielo, con el mismo Dios, era una herejía inadmisible.

Jesús habla claro: “El espíritu es quien da vida. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida”. Más allá de discursos, Jesús está ofreciendo toda su vida. Quienes sólo buscan en él una doctrina, una filosofía o un liderazgo político quedan defraudados y confundidos.

Pero sus discípulos, que han vivido con él, que han paladeado esa vida nueva junto a su maestro, atisban la realidad que hay detrás de sus palabras. Pedro confiesa, con fuerza, su fe: “Tú solo tienes palabras de vida eterna”. Sólo quien da la vida puede pronunciar palabras vivas. Ellos no han buscado las ideas ni las seguridades: han conocido al hombre. Y a través de él, han sabido cómo ama Dios. Han comenzado a comprender.

Sólo entenderemos a Jesús desde el amor del Padre: cuando sintamos que somos profundamente amados por un Dios que llega a morir por nosotros, las palabras de Jesús serán diáfanas y comprensibles para nosotros.

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2009-08-15

Verdadera comida, verdadera bebida

Jesús sorprende e incluso escandaliza a los hombres de su tiempo con estas palabras: "El que come mi carne y bebe mi sagre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida".

¿Somos conscientes de que cada domingo la Eucaristía nos ofrece a Cristo, vivo, con nosotros? ¿Sabemos lo que significa tomarle? ¿O acaso esta realidad nos sigue resultando tan incomprensible y lejana hoy, igual que a los judíos de hace dos mil años?

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2009-08-08

Pan bajado del cielo

—Yo soy el pan vivo que bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne de vida para el mundo..
Jn 6, 41-51

Jesús continúa hablándonos de ese pan del cielo —ese pan que sacia para siempre y que abre las puertas de la vida eterna. Él es el pan. Cuando lo proclama, sus gentes no lo entienden. Tal vez interpretan sus palabras literalmente, o bien se escandalizan porque uno de sus vecinos, un hombre de quien conocen su familia, su origen… se atreve a decir que ha bajado del cielo, comparándose al mismo Dios.

En la desconfianza y la incredulidad, no vislumbran el sentido de las palabras de Jesús. Ser pan es donarse. Lo que nos sacia a las personas es la entrega a los demás. Cuando uno deja de buscarse a sí mismo y de alimentarse de su propio vacío, cuando uno dona su vida, se encuentra y encuentra una vida distinta, densa, plena de sentido. Es esa vida eterna que promete Jesús a quienes lo seguirán. A quienes tomarán de su pan.

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2009-08-01

El que cree en mí nunca pasará hambre


—Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.
Jn 6, 24-35

Del pan de harina Jesús pasa a otro pan que sacia un hambre mucho más profunda del ser humano: es el hambre de una vida plena, intensa, bella y con sentido. Esta hambre no puede ser saciada con pan amasado por manos humanas, sino por el mismo Dios.

Jesús les explica esto a las gentes que lo siguen, mostrándose, él mismo, como pan bajado del cielo. Sus interlocutores se muestran ansiosos y escépticos. “¿Qué signos vemos, para creer en ti?”. Parece asombroso que, después de contemplar la multiplicación de los panes y los peces, y después de verlo curar a tantos enfermos, estos hombres aún duden de Jesús. La desconfianza ciega sus ojos ante la evidencia.

Hoy suceden cosas similares. Tenemos muchas evidencias del amor de Dios y de su obra en el mundo, en la creación y en las personas. Pero no tenemos la mirada lo bastante limpia para verlo y, en cambio, nos centramos en las realidades del mal y pensamos que Dios está ausente, que nos abandona. San Agustín lo dijo hace muchos siglos, con palabras muy claras y actuales: “mejorad vuestras vidas y los tiempos serán mejores”. Dios no nos abandona, pero nos hace libres y responsables. La clave para que el mundo se transforme está en nosotros. Los prejuicios, la ignorancia o la pereza mental nos mantienen aletargados y nos impiden distinguir lo que salta a la vista.

Jesús habla con mucha firmeza: quien nos alimenta, quien nos sostiene, quien da un significado a nuestra vida, es Dios. Y él es su enviado, el que hace su voluntad. En su diálogo también nos deja entrever su fuerte unión con Padre y su vocación. Él es el pan que Dios envía a los hombres. Él se da a sí mismo, da su vida, para que otros puedan alimentarse. Este es el sentido genuino de la eucaristía. Y esta es, en el fondo, la vocación de todo cristiano.

Las palabras de Jesús son tremendas e invitan a meditarlas en nuestro interior: “El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed”.

De la misma manera, la persona que decide hacer de su vida una entrega a los demás, a imitación de Jesús, jamás pasará hambre y sed. Pero, antes, es preciso confiar y creer para poder ver el rostro de Dios y recibir su amor.

Quien se abre al amor de Dios para darlo a los demás es como el canal de una fuente, siempre lleno, siempre fluyendo. Nunca padecerá hambre, y a la vez estará alimentando a otros. Pero la fuente, no lo olvidemos, no está en nosotros mismos, limitados y frágiles, sino en Dios: “es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo”.